Desde sus inicios hace una década, los efectos de la comercialización olfativa se han ido pronunciando. La comercialización sensorial enriquece los elementos tradicionales de la comercialización, usando aromas y su habilidad para activar la memoria y emoción que mejoran la comunicación visual que utilizan las compañías.
Las empresas están asociando fragancias con sus marcas como parte de su mercadotecnia. El olfato es el sentido que tiene mayor índice de remembranza, el Instituto del Sentido del Olfato informa que 65% de las personas expuestas a una fragancia logran recordarla por un período mayor a un año, mientras que el 50% de las personas expuestas a una imagen la recuerdan después de 3 meses.
Numerosos estudios científicos han llegado a la misma conclusión: la comercialización olfativa mejora nuestra memoria sobre la compra o experiencia promocional, hasta el grado en que las personas permanecen más tiempo en ambientes aromatizados estratégicamente, haciendo de la comercialización olfativa una herramienta ideal para personalizar y diferenciar sus productos.
"AIR-Q es utilizado como una forma automática para
presentar productos donde el olor es importante en
puntos de ventas, tiendas, supermercados, etc.". |